PIPO LÓPEZ

A punto de cumplir ya tres décadas como periodista especializado en el mundo del motor. Una vocación infantil que se convirtió en realidad. As, Onda Cero, Antena 3, Canal Plus, además de asesoramiento en comunicación para diversas marcas de automóviles. Amante de la competición, sobre todo los rallys, edito año a año un libro, Rally a Rally, resumen de la temporada internacional y nacional.

EL SECRETO DE MI ÉXITO



Pipo López - Periodista deportivo del diario As - Artelier Comunicación Son ya tres décadas las que llevo dedicado al mundo del periodismo especializado del motor. Más, si sumamos mis primeras incursiones en revistas de motos y bicicletas en la adolescencia. Y, por más que pasa el tiempo, cada día entiendo menos los gustos del consumidor. Y es que, con la llegada de Internet y las Redes Sociales, ahora tenemos un termómetro que nos permite conocer casi al instante si un artículo o un reportaje es del gusto del respetable.

Vaya como ejemplo mi blog, Sexta a fondo, que intento alimentar una vez por semana en la web de As. Hay veces en las que pienso que lo que he escrito va a ser un “pelotazo”, y sin embargo no tienen excesivos pinchazos. Y otras, que no tengo tan claro que vayan a gustar, sin embargo rompen todas las estadísticas con un seguimiento espectacular. En tres lustros intentando entretener a mis lectores con historias que no tienen cabida en el periódico por falta de espacio, han sido tres los post que han tenido más éxito.

En el primero, titulado “Al borde del precipicio”, narraba mi experiencia como copiloto de Jan Ragnotti, toda una leyenda de la especialidad, en el Oris Rally Clásico de Mallorca en 2014. Una odisea que tuvo un precipitado final, ya que a los pocos kilómetros de comenzar el primer tramo nos empotramos contra una roca y nos quedamos colgados en un terraplén. Se dispararon las entradas, probablemente por el morbo que siempre suscita un accidente.

Unos meses después, en verano del pasado año, batí todos los records con un post titulado “Licencia para carroñear”. Un periodista enemigo de los rallys aprovechó un accidente mortal en una prueba regional cántabra para atacar el deporte que tanto amo con un artículo titulado “Licencia para matar”. Mi respuesta fue inmediata, y de hecho tuve que hacer un paréntesis en mis vacaciones con mis hijos en San Sebastián. Los aficionados hicieron piña bajo el hashtag #defiedelosrallys y quizás por ello hubo tantas entradas.

El último “exitazo” en mi blog ha sido hace unas semanas. Al hilo de la llegada de Ángela Vilariño, campeona de España de Montaña, hija y hermana de campeones, Andrés y Ánder, y esposa del también campeón motociclista Efrén Vázquez, al equipo Opel de rallys, quise explicar que nuestro deporte es el menos machista del mundo, el único donde las mujeres han ganado a los hombres. Pues también me salí del mapa, y aquí ya no encuentro una explicación empírica.

Los pinchazos de estas tres entradas en mi blog superaron con mucho a otras dedicadas a campeones de la talla de Carlos Sainz, Sebastien Loeb, Sebastien Ogier, Dani Sordo, y un sinfín de protagonistas que, sobre el papel, con mencionar su nombre el blog se debería haber llenado de aficionados. Valga este estudio casero de mercado para explicar a las marcas y agencias de comunicación que muchas veces nos equivocamos con nuestras previsiones. Y aprovecho para pedir a los departamentos de comunicación de las marcas automovilísticas, tan aficionados a vender marketing a la prensa especializada, que lo que hay que aportar al periodista es información. El resto ya lo ponemos nosotros de nuestra parte.