MARIA JOSE CAYUELA

“Si pasa en las redes sociales no os preocupéis.”



Mi-biografía-para-la-firma-MJ-CayuelaEsta frase no es mía. Evidentemente, no es mía. Es de uno de los directivos de comunicación de una de las empresas más grandes de este país. La pronunció la semana pasada cuando un usuario colgó un vídeo en Youtube y lo vendió a 14 televisiones nacionales e internacionales. El vídeo, que ha tenido más de 25 millones de reproducciones en una semana, con lo que el usuario que lo colgó y que monetiza su canal se ha llevado un buen tanto, podía haber sido una catástrofe pero no lo fue. Y en ello nada tuvo que ver la visión del directivo sino más bien la gracia divina.

Ya sé que ahora todos querréis saber y hasta ver el famoso vídeo, pero mi disertación no va por esos derroteros. Quiero que analicéis lo que dijo el Dircom sobre algo que se ha visto en la red 25 millones de veces, como mínimo, y que perdurará en el canal de este usuario, bastante tiempo. Este usuario es una persona corriente que un día amaneció e hizo de periodista ciudadano (el citizen journalism es realidad más que tendencia).

Otro ejemplo. Suelo explicar a mis alumnos que voy a eventos en los que intercambio tarjetas. Lo primero que hago al llegar a casa es conectar con esas personas a través de la red profesional LinkedIn para añadirlas a mis contactos ¿Quién sigue teniendo un tarjetero hoy en día? Mi sorpresa es que muchos, muchísimos aún no están. LinkedIn se creó en 2003. Su entrada en España fue más o menos 2006-2007 y, señoras y señores, estamos en el año 2014. Lo peor no es que no estén. Lo peor es que olvidé decir que suelen ser directivos o personas vinculadas al marketing y la comunicación. Otra vez rescato la frase: “Si pasa en las redes no os preocupéis”. Me pidieron en esta columna un escrito sobre tendencias en comunicación. Y más que tendencias he preparado esta reflexión que vuelve a los anales de la comunicación misma.

Como voy a hablar de tendencias si el primer punto en cualquier estrategia de comunicación es el análisis de los públicos, las audiencias, las personas (este es el sustantivo que me gusta más). Tenemos que estar donde están las personas, donde hablan las personas, donde compran las personas, donde opinan las personas, donde se relacionan las personas… ¿Será esto Internet? Desde luego que sí, aunque también hay otros muchos lugares fuera de la red, pero negar lo evidente por falta de formación, por desidia, es un gravísimo error para un Dircom. Antes me llamaban consultora, ahora me llaman influencer (un nombre más chic que también pasará de moda si antes no se pervierte). Significa tener conocimiento profundo en un área de especialización, escuchar y aconsejar a otros. Es lo mismo.

Los canales que utilizo no son baladí, los hay off y on line, pero estos últimos tienen mucho peso en mi comunicación porque la información en ellos se indexa y perdura. Así que, señor Dircom gracias al cual escribo este artículo, ante una crisis de reputación on line no se le ocurra nunca cerrar su cuenta de Twitter (si es que la tiene) o su perfil en LinkedIn (si algún día lo creó). Aprenda de la experiencia y seguro que nunca más dirá eso de que si ocurre en las redes sociales no importa.

Ánimo.